UNA HUMANIDAD EN BUSCA DE SENTIDO/ One humanity’s search for meaning
diciembre 15 2010
// Sin Comentarios » // La Neurona Aventurera / Traveling neuron
Planeta en números Si el mundo fuera un pueblo de 1.000 personas, estaría formado por:
- 584 Asiáticos
- 124 Africanos
- 95 Europeos del Este y el Oeste
- 84 Latinoamericanos
- 55 Soviéticos (o lo que era el sistema socialista)
- 52 Norteamericanos
- 6 Australianos y Neozelandeses
- 165 personas hablan Mandarín
- 86 Inglés
- 83 Hindú/Urdu
- 64 Español
- 58 Ruso
- 37 Arabe
Esta lista constituye las lenguas nativas de sólo la mitad de los pobladores.
La otra mitad habla Bengalí, Portugués, Indonesio, Japonés, Alemán, Francés, y otros 200 idiomas.
En este pueblo de 1.000 personas hay:
- 329 Cristianos (entre ellos, 187 católicos, 84 protestantes, 31 ortodoxos)
- 178 Musulmanes
- 167 No religiosos
- 132 Hindúes
- 60 Budistas
- 45 Ateos
- 3 Judíos
- 86 del resto de las religiones
Un tercio de las 1.000 personas en el pueblo son niños y sólo 60 tienen más de 65 años. La mitad de los niños están vacunados contra enfermedades infecciosas previsibles como el sarampión y la polio. Sólo la mitad de las mujeres casadas en el pueblo tienen acceso a usar anticonceptivos modernos. Este año nacerán 28 niños. 10 personas morirán, 3 de ellas por falta de alimento, 1 de cáncer, 2 de las muertes son de niños nacidos en el año.
Una persona de los 1.000 está infectada con el virus del SIDA.
Con los 28 nacimientos y las 10 muertes, la población del pueblo será de 1.018 el próximo año.
En esta comunidad de 1.000 personas, 200 reciben el 75% del ingreso; otros 200 reciben solo el 2% del ingreso.
Sólo 70 personas de los 1.000, poseen un automóvil (aunque algunos de los 70 poseen más de unautomóvil).
Cerca de un tercio tiene acceso a agua potable limpia y segura.
De los 670 adultos del pueblo, la mitad son analfabetos.
El pueblo tiene seis hectáreas de tierra por persona, 6.000 en total, de los cuales:
- 700 hectáreas son de cultivo
- 1.400 hectáreas de pasto
- 1.900 hectáreas de bosque
- 2.000 hectáreas de desierto, tundra, pavimento y de terreno baldío.
El bosque está declinando rápidamente; el terreno baldío está aumentando. Las otras categorías de terreno están más o menos estables.
El pueblo distribuye 83% de su fertilizante al 40% de su tierra de cultivo- que pertenece a los 270 más ricos y mejor alimentados. El exceso de fertilizante de estas tierras causa contaminación de lagos y pozos. El 60% restante de la tierra, con su 17% de fertilizante, produce el 28% de alimento en granos y alimenta al 73% de la gente. El término medio de la producción de grano en esa tierra es un tercio de la cosecha lograda por los pobladores más ricos.
En este pueblo de 1.000 personas hay:
- 5 soldados
- 7 profesores
- 1 doctor
- 3 refugiados expulsados de sus hogares ya sea por la guerra o la sequía.
El pueblo tiene un presupuesto total cada año, público y privado, de $ 3 millones
- $ 3.000 por persona si se distribuye equitativamente.
Del total de los $ 3 millones:
$ 181.000 va para armamento y guerra
$ 159.000 para educación
$ 132.000 para salud
El pueblo ha enterrado armas nucleares, con suficiente poder explosivo, como para volarse a sí mismo muchas veces. Estas armas están bajo el control de sólo 100 de las personas.
Los otros 900 están observándolos con profunda ansiedad, preguntándose si pueden aprender a llevarse bien con ellos; y si es así, si podrían estallar las armas de todas maneras, debido a un error o descuido técnico; y si alguna vez deciden desmantelar las armas, en qué parte del mundo van a deshacerse de los materiales radioactivos con los que las armas
están hechas.
Tomado de: El Filósofo Callejero. Traducción de Sonia Muñoz. Donella H. Meadows es la autora principal de la controvertida, inquietante e influyente obra “Los límites para crecer”, de donde tomamos el texto anterior. Se imprimieron 9 millones de libros, traducidos a 29 idiomas.
Tomado de: nfo@fritzgestalt.com
Son datos que nos permiten reflexionar y sacar conclusiones. Vivimos en un mundo cada día más complejo, donde nos sentimos los ciudadanos de a pie, cada vez más confusos e inmersos en una lucha desigual entre lo que llamamos “sentido común” y la autentica realidad de los hechos que acontecen a nuestro alrededor. ¿Qué podemos hacer? Pero la pregunta más dura es: ¿Qué nos dejarían hacer? ¿Qué medios tiene el ciudadano de a pie para lograr cambiar lo absurdo de un sistema global, que nos coloca en la incómoda y frustrante condición de pasivos y alineados consumidores?
Parafraseando a Viktor Flank yo diría ” una humanidad en busca de sentido”.







