La Neurona Aventurera

¿Qué hemos votado?

1 Ago , 2016  

Los resultados de las segundas elecciones nacionales, han dado un tremendo manotazo al PSOE y a sus políticas liberales. Al margen de sus consecuencias, para el desarrollo social de un partido progresista, y la derecha del PP que no ha rectificado en nada, ni ha tomado medidas para minimizar la crisis que sufren los ciudadanos.

Esa falta de sensibilidad y honestidad política, a mí juicio,  debería haber sido suficiente, para esperar que el electorado incluso ese que llamamos de centro derecha, diera un varapalo al PP.

Los casos de corrupción contumaces y evidentes, las manifestaciones de ultraderecha que han llenado la vida social y política de exabruptos y de la mayor demagogia posible, todo ello, haría esperar un cierto realismo por parte del electorado en la urnas, pero la realidad es tozuda y se encarga de llevar la contraria a la razón y a los argumentos, por muy racionales  y evidentes que estos sean.

¿Qué conclusiones se pueden extraer de los hechos?

La ciudadanía sigue teniendo la última palabra, siendo el  Partido Popular con Mariano Rajoy  de candidato  el más votado, pero sin mayoría.

Ser el más votado no se  ajusta a esquemas razonados, sino que por el contrario, se alimenta de  la afinidad ideológica, la  costumbre, los prejuicios, la lealtad de tipo familiar, por amistad, por creer y hacer lo que hacen los demás, que es la peor  forma de equivocarse.

Se dice que la Izquierda es crítica y que la Derecha es fiel y luego queda en medio una nebulosa emergente que se mueve sin experiencia en un sistema que quieren cambiar, lo cual es pura incompletitud política en la realidad.

Dicho esto ¿para qué razonar en unos hechos que se producen desde la pasión o la falta de sentido crítico con la realidad social?.

El PSOE tendrá que encontrar la senda de la izquierda que quiere representar, más cerca de los ciudadanos y menos de los poderes fácticos  neoliberales y globalizadores.

La Derecha defiende el dinero, el poder y el estatus neoliberal en todos los órdenes de la vida social. No parece serio asumir como una explicación valida, el atribuir la votación a un enfado de la ciudadanía hacia el PSOE. La crisis no la han inventado los socialistas, las medidas que se han tomado, tarde y muchas de ellas mal, no es razón suficiente para el descalabro.

Me cuesta mucho creer que los votantes desafectos, crean que el PP va a realizar una política distinta y de corte progresista; eso sería ingenuo, pero  además  de ello, es que la política que el PP está dispuesto a desarrollar ya se ha comprobado que crea desigualdad y pérdida de derechos civiles desde que han gobernado el país. Luego, sólo cabe pensar que el votante no comprometido le es indiferente las consecuencias de que gobierne unos u otros.

Si esto es así:

La consecuencia es una falta de sentido crítico electoral y social que los partidos políticos no han sabido o querido evitar en la sociedad española. Hemos crecido y modernizado la sociedad de España, pero solo en lo económico cuando ha sido posible, pues lo que es en cultura y democracia no se ha producido.

Deberíamos los ciudadanos después de 40 años de democracia tener un mayor grado de implicación política en nuestras vidas.

No hemos avanzado, como siempre por culpa de la política partidista, siempre a falta de un consenso político nacional en lo mejor para España y los españoles. Estoy muy frustrado, no por la debacle del PSOE si no por la falta de rigor del pueblo al evaluar las promesas y los actos de nuestros políticos al  ejercer  el voto.

No somos Alemania, ni Suecia, ni Noruega; quieren que seamos un pueblo resignado, acomodado y sin espíritu de excelencia.

Buscan el bipartidismo como solución simplista, del  azul o el rojo, impregnándolo todo en uno de los dos colores; este sistema de bipolaridad  solo crea etiquetas y eternos tópicos aceptados, antipatías emocionales por los que piensan lo contrario que pensamos.

¡Absurdo! “pues lo distinto no es mejor  o peor que lo propio.” Reduccionismo ideológico.

Fracasamos y damos por perdida la búsqueda del ideal de una democracia moderna y renunciamos al derecho democrático de exigir  que la política desarrolle soluciones  para  el presente y el  futuro a los problemas fundamentales del país.

Los que no somos afectos a doctrinas ni a marcos generalistas, si no que aspiramos a ejercer un libre pensamiento, con sentido crítico, pragmático, y libre, nos vamos quedando sin argumentos y esperanzas para que la sociedad avance en esa línea. Vamos poco a poco sintiéndonos anti- sistemas decentes y Nihilistas con las soluciones  que nos venden los líderes sociales y políticos.

La conclusión triste, pero evidente,  es que “los ciudadanos no tenemos lo que nos merecemos”, como se suele escuchar a muchos después de unas elecciones, la realidad que se constata  es que la ciudadanía solo logra,

“Lo que nos imponen querer”.

¡Pues para todos la perra gorda!

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