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Pregón de navidad de Ángel Esteban Calle

16 Dic , 2013  

Mi buen amigo y paisano Ángel Esteban me ha mandado su pregón y felicitación navideña. Quiero compartirla con todos los que sienten el espíritu de la navidad en su concepción religiosa ,al igual que con otras personas,  que como yo,  sólo lo celebramos con el carácter familiar,  lúdico y festivo propio de estas fechas.  Al margen de esta consideración, es innegable la tradición poética y cultural que ofrece la Natividad y la Epifanía, tanto en sus símbolos como en sus representaciones culturales.

“OS  DESEO A TODOS UN PRÓXIMO AÑO MEJOR Y LLENO DE SATISFACCIONES”

Madrid, 10-Diciembre-2013

PREGÓN DE NAVIDAD EN EL CM DE MAYORES “DOS AMIGOS”

ÁRBOLES Y BELENES EN LAS FIESTAS NAVIDEÑAS

 Al igual que en muchos puntos de España, también en los Centros Municipales del Distrito Centro de Madrid, el Árbol y el Belén pugnan por un puesto protagonista como símbolos principales de las Fiestas Navideñas. Sin ir más lejos, al llegar a nuestro Centro de los “Dos Amigos”, todos vosotros habéis tenido ocasión de contemplar el precioso Belén o Nacimiento artesanal, expuesto en el “portal” del recinto y realizado por el Grupo de Manualidades, así como el brillante Árbol, cuajado de adornos, que le acompaña a su lado.

Respecto a la presencia del Árbol en España, hay que señalar que es relativamente reciente, ya que aparece en 1870, traído por una mujer de origen ruso llamada Sofía Trubetskaya, casada con el Gran Duque de Sesto. Al parecer, la primera vez que se colocó en nuestro país un Árbol de Navidad fue durante las Fiestas Navideñas de dicho año, 1870, en el palacio madrileño de Alcañices, ya desaparecido, que era propiedad del citado Duque y estaba situado en el Paseo del Prado, en la esquina con la Calle de Alcalá.

Siguiendo la tradición y siempre con un significado religioso, se suele utilizar un abeto, aunque hoy día también se usan árboles artificiales, hechos de plástico u otros elementos sintéticos. Eso sí, se los decora con numerosos objetos de brillante colorido, principalmente lazos, bolas, luces a menudo parpadeantes y, normalmente en su copa, una estrella en recuerdo a la que guió a los Magos hasta el establo.

La costumbre de colocar en estas fechas el Belén o Nacimiento, hecho con figuras humanas y de animales en un entorno que rememora el momento en que nació Jesús, es mucho más antigua. Se remonta al siglo XV, y el primer taller belenista de la Península Ibérica se funda en Alcorcón, en 1471. Esta práctica ritual se fue extendiendo por varios países europeos, más tarde por Latinoamérica y, en la actualidad, incluso por Estados Unidos. Para la construcción del Belén se emplean numerosos materiales: terracota, cerámica, tela, cera o madera, para las figuras, y cartón, ladrillo, musgo, papel de plata, etcétera, para los edificios y paisajes. También se montan en algunos lugares belenes vivientes, con escenas del Nacimiento y la Cabalgata de Reyes.

Así se hace, por ejemplo, en Casla, la localidad de la Sierra segoviana que me vio nacer. En un romance titulado “Navidades en Casla”, intento reflejar este acontecimiento que se celebra cada año el día 5 de enero:

“Las Navidades de Casla
son blancas somo su Sierra,
cuando se cubre de nieve
como una novia discreta.

En las eras donde antes
trillaban trigo y avena
labriegos de recio cuño,
un pino su tronco eleva.

Y un Nacimiento se monta
en estos días de fiesta,
con figuras de pastores,
de Reyes Magos y estrellas.

Un Belén Viviente bulle:
panaderos, lavanderas,
carpinteros, leñadores,
herreros y castañeras.

La Virgen y San José
se refugian en la Iglesia.

Y un niño de carne y hueso,
en su cuna de madera,
repite la antigua historia
que el Niño Jesús viviera,
una noche milagrosa
en el Belén de Judea”.

Además, confieso que en mi hogar madrileño, durante estas fechas, tengo colocados en un lugar preferente estos dos símbolos Navideños. Como reconozco que la mejor manera de expresarme es en verso, os lo digo así:

“En mi casa tengo un Árbol
y también tengo un Belén.

En un tronco están grabados
Jesús. María y José”.

Para terminar, y también en verso, no quisiera despedirme sin dejaros una muestra de otro de los símbolos de la Navidad, aunque éste no sea algo visible, sino algo para escuchar. Se trata de un Villancico, un poema que escribí hace tiempo y que ahora deseo recordar con vosotros:

“El Cielo se abre en un establo,
cae la nieve,
y el Niño-Dios, recién nacido,
llora tendido en un pesebre.

El viento agita con dulzura,
muy suavemente,
las pajas que revolotean
sobre el Niño, tan blandamente.

El frío tiñe las mejillas
del pobre Nene,
surcadas por perlas redondas,
de pálido violeta leve.

La Virgen María se acerca,
miel sonriente,
y un beso caliente, de madre,
despliega en la mística frente.

Entonces las nubes se alejan,
el Sol le mece
y el recién nacido, contento,
al calor del beso se duerme”.

FELICES FIESTAS NAVIDEÑAS Y UN VENTUROSO AÑO NUEVO 2014

 

Ángel ESTEBAN CALLE


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