La Neurona Aventurera

Uniendo los puntos sobre manzanas y libros

9 Oct , 2011  

Me decía mi abuelo siempre, que si quería saber las cosas, no las buscara leyendo periódicos, contaba que los que leen periódicos, se enteran de noticias y muchas mentiras; que las personas que necesitan llenar su tiempo libre, o matar el tiempo; para no aburrirse lo arreglan comprando un períodico y leyendo las noticias de las que luego más tarde, hablaran muchas personas que han leído el mismo periódico. Leer periódicos te permite estar enterado de lo que otras personas que los venden, deciden lo que es noticia y como contártela, que no debemos olvidamos que todo acontecimiento o historia, posee múltiples y diferentes protagonistas así como enfoques distintos de lo ocurrido. Cuando mi abuelo me decía esto, se callaba un momento y mirándome con expresión de cariño, terminaba diciéndome; si quieres saber lo que pasa en el mundo ¡lee libros! Así cuando tengas tiempo libre y te des una vuelta por la ciudad donde vivas, sabrás como observar, conocer y entender lo que tienen de verdad las cosas que ocurren en el mundo.

En este libro al final Umberto Eco nos cita una reflexión que a mi modo de ver, y con gran sentido del humor; resume una explicación del por qué la humanidad a medida que progresa en sus necesidades básica, retrocede creándose otras que le obligan a andar como los cangrejos.

Sobre el final del libro “A pasos de cangrejo” Umberto Eco, escribe una historia metafórica y  realmente descriptiva:

“Recientemente un discípulo pensativo (como Critón) me preguntó: «Maestro, ¿cómo puede uno aproximarse bien a la muerte?». Yo le respondí que la única manera de prepararse para la muerte es convencerse de que todos los demás son gilipollas.

Ante el estupor de Critón le aclaré: «Mira —le dije—, ¿cómo puedes aproximarte a la muerte, aunque seas creyente, si piensas que, mientras tú mueres, jóvenes sumamente deseables de ambos sexos bailan en la discoteca divirtiéndose de lo lindo, ilustres científicos penetran los últimos misterios del cosmos, políticos incorruptibles están creando una sociedad mejor, diarios y televisiones se dedican a dar solamente noticiasimportantes, empresarios responsables se preocupan de que sus productos no degraden el medio ambiente y se dedican a restaurar una naturaleza de riachuelos potables, pendientes boscosas, cielos límpidos y serenos protegidos por el oportuno ozono, nubes suaves que destilan lluvias dulcísimas?

El pensamiento de que, mientras suceden todas estas cosas maravillosas, tú te vas, resultaría insoportable.

»Ahora intenta pensar que, en el momento en que adviertes que estás abandonando este valle, tienes la certeza imperecedera de que el mundo (seis mil millones de seres humanos) está lleno de gilipollas, que son gilipollas los que están bailando en la discoteca, gilipollas los científicos que creen haber resuelto los misterios del cosmos, gilipollas los políticos que proponen la panacea para todos nuestros males, gilipollas los que llenan páginas y páginas de insulsos cotilleos sin importancia, gilipollas los productores suicidas que destruyen el planeta. ¿No te sentirías en ese momento feliz, aliviado, satisfecho de abandonar este valle de gilipollas?».

Critón me preguntó entonces: «Maestro, ¿cuándo tengo que empezar a pensar así?».Yo le respondí que no hay que hacerlo demasiado pronto, porque el que a los veinte o incluso treinta años piensa que todos son gilipollas es un gilipollas y nunca alcanzará la sabiduría. Hay que empezar pensando que todos los demás son mejores que nosotros, y luego ir evolucionando poco a poco, tener las primeras débiles dudas hacia los cuarenta, comenzar la revisión entre los cincuenta y los sesenta, y llegar a la certeza mientras se avanza hacia los cien, pero preparados para liquidar a cero en cuanto llegue el telegrama de convocatoria.

Convencerse de que todos los demás que nos rodean (seis mil millones) son gilipollas es fruto de un arte sutil y sagaz, no es una aptitud natural del primer Cebes con un pendiente en la oreja (o en la nariz). Exige estudio y esfuerzo. No hay que acelerar las etapas. Hay que llegar suavemente, justo a tiempo para morir serenamente. El día antes conviene pensar que hay una persona, a la que amamos y admiramos, que precisamente no es gilipollas. La sabiduría consiste en reconocer en el momento preciso (no antes) que esa persona también era gilipollas. Solo entonces se puede morir.

De modo que el gran arte consiste en estudiar poco a poco el pensamiento universal, escrutar las costumbres, controlar día a día los medios de comunicación de masas, las afirmaciones de los artistas seguros de sí mismos, los apotegmas de los políticos descontrolados, los sofismas de los críticos apocalípticos, los aforismos de los héroes carismáticos, estudiando las teorías, las propuestas, las apelaciones, las imágenes, las apariciones. Solo entonces, por fin, alcanzarás la perturbadora revelación de que todos son gilipollas. En aquel momento estarás preparado para el encuentro con la muerte.

Tendrás que resistir hasta el final a esta revelación insostenible, te obstinarás en pensar que alguien dice cosas sensatas, que ese libro es mejor que otros, que aquel líder desea realmente el bien común. Es natural, es humano, es propio de nuestra especie rechazar la convicción de que los demás son todos sin distinción gilipollas; si no ¿por qué valdría la pena vivir? Pero cuando por fin lo sepas, habrás comprendido por qué vale la pena (y hasta es espléndido) morir.Critón me dijo entonces: «Maestro, no quisiera tomar decisiones precipitadas, pero albergo la sospecha de que eres un gilipollas». «Ves —le dije—, ya estás en el buen camino.”

Continuo uniendo los puntos de este articulo. Creo que el método para evitar vivir como un gilipollas nos lo ha ofrecido Steve Jobs en sus propias palabras en la conferencia que ofreció en Stamford,citando a la muerte como el mejor invento de la vida.

http://www.youtube.com/watch?v=6zlHAiddNUY

Lo cierto es que resulta paradójico, que dos grandes pensadores muy distantes en sus tesis, coincidan en el análisis de la vida y la muerte, que es en definitiva, la misma cuerda desde cada uno de sus extremos.

Qué hacer para no ser un gilipollas y darte cuenta tarde:

  • Ama lo que haces con tú tiempo.
  • Hacer lo posible para que tú trabajo sea genial.
  • No te conformes.
  • Si hoy fuera el último día de tú vida, ¿querrías hacer lo que vas hacer hoy?  Si la respuesta tras varios días es ¡NO! Tienes que cambiar.
  • No aceptes dogmas, no escuches el ruido de las opiniones sobre ti, vive siendo tú, y no como esperan los demás.
  • La aceptación de la muerte como algo seguro, puede ser una buena herramienta, para sopesar decisiones  y expectativas de tú futuro.
  • Confía en tú propia intuición y ten coraje para escuchar tu voz interior.


Si lo haces, es posible que fracases, pero no olvides, que el fracaso forma parte en el cincuenta por ciento del camino del éxito, esa parte ya la tienes recorrida.

Hoy la noticia más mediática es la muerte de Steve Jobs con tan sólo 56 años. Tecleas en google su nombre y existen 1.590.000.000 entradas. Un visionario, un genio de la tecnología del siglo XX que ha marcado con su espíritu e impronta el gran devenir del siglo XXI.  No cometeré el error de repetir y hacerme eco- de lo que mejores medios y especialistas- han escrito y difundido sobre la trayectoria de Steve Jobs siendo más que patente en la red y en el  mundo comercial, lo que ha significado el personaje y su vida.

Pero si quiero aportar algo que no he leído o tal vez no se ha dicho, sobre su figura más humana, la unión de los puntos- que diría el propio   Steve Jobs.   Leyendo por ejemplo sobre el icono de la manzana; elegido para representar a la compañía Apple, se ha escrito mucho. Unos dicen,  por qué era vegetariano, otros que era por la manzana asociada a la figura de Newton etc. Para mi tiene un significado simbólico universal – que diría el semiólogo U. Eco‑ representa el CONOCIMIENTO la manzana mordida por Eva.

En la biografía de Steve  Jobs hay otra cadena de hechos que tiene mucho que ver con la historia de las culturas. Sus padres biológicos pertenecían a dos culturas muy diferentes en su origen, su madre de origen alemán y suizo y su padre emigrante de siria. Y curiosamente sus padres adoptivos procedían de origen armenio, donde curiosamente; mucho especialistas y estudiosos de la biblia, sitúan el jardín del edén.  Con esto que sólo es un mero conjunto de casualidades, da material a la especulación y sospechar que  millones de combinaciones genéticas, hayan contribuido a que un personaje como Steve jobs, desarrollara las cualidades de tan importantes culturas, y que esta interculturalidad – unos de los asuntos más importantes de este siglo- aportara significativamente mucho a su visión del mundo facilitando, su éxito profesional. Por último y esto -si creo que fue definitivamente fundamental- en la vida del joven Steve, se debe al hecho de que sus padres adoptivos decidieran mudarse en 1961 a Mountain View  una ciudad al sur de Palo Alto que empezaba a convertirse en el centro más innovador de la industria electrónica e informática. Creo que ese entorno fue crucial en la vida del gran visionario de la informática.

¿Que hubiera ocurrido, si se hubiesen mudado a Colorado?

Para entender un poco más todo lo que también representa el avance tecnológico de las comunicaciones, encuentro pertinente la lectura del libro, “A pasos de cangrejo” de Umberto Eco. Un texto donde el autor nos invita a pensar de manera más profunda sobre el impacto que las nuevas herramientas informáticas y de comunicación instantánea,que estas pueden y tienen en nuestra vida y en el futuro de la sociedad. Frente a la complejidad de nuestro tiempo, los paradigmas de carácter económico, la falta de credibilidad en los políticos, Umberto Eco nos ofrece una reflexión en su libro y nos advierte que la historia y el progreso pueden ser reversibles.  Enfrentándonos al ingenuo optimismo y la falsa panacea de que la tecnología nos lo da todo sin pedir nada a cambio. Hoy, tenemos que conformarnos con la vida que nos ha tocado vivir y aceptar las incongruencias de un mundo en su globalidad. Es decir, conformarnos con el menos malo de los mundos posibles.  Y la cosa puede empeorar, nos señala con fría objetividad crítica Umberto Eco.


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